"Pero claro, los vinos al igual que las personas nacen y mueren, tienen una vida que en un principio podemos más o menos prever, aunque no siempre es así" 
 

 
Cuando salen al mercado los vinos considerados por las bodegas como excelentes e incluso grandes, siempre se peca un poco de futurista, ya que como es normal una bodega que lanza un nuevo vino en la gama alta de calidad y precio lo dota de todo lo mejor, o al menos siempre se presenta así.
Pero claro, los vinos al igual que las personas nacen y mueren, tienen una vida que en un principio podemos más o menos prever, aunque no siempre es así.
 
Hemos de recordar en los años 90 la salida fulgurante de los excelentes Prioratos, de muchos vinos de la Ribera del Duero y de otras muchas zonas; en su presentación siempre se decía que tendrían una larga vida, más allá de los 10 años, aún cuando muchas bodegas no tenían una historia vinícola de estos diez años, quiere decir que no tenían patrones de longevidad en sus nuevos vinos.
Pues bien, muchos de estos grandes vinos nada más pasar el año 2.000 empezaron a caer; demasiado maduros, la acidez muy baja e incluso se volvieron tiernos……….había que beberlos.
 
Otro caso aparte fue y es la “parkerización” de muchos vinos. Yo no estoy en contra de que las bodegas elaboren sus vinos al gusto de Parker, si esto vende , y como vende creo que es positivo, pero como todo en este vida, aquí también ha de existir un intermedio que equilibre la balanza de los sabores y los gustos, pero creo que en parte nos hemos pasado.
 
Desde mi punto de vista un gran vino nunca ha de perder su personalidad y ha de expresar tipicidad. Si hacemos la comparación entre Burdeos y Borgoña, observaremos que Burdeos viaja hacia las concentraciones – por suerte no todos – y el gusto más americano, mientras que Borgoña expresa uva, terruño y estilo, un estilo que está perdurando a través de los años y que perdurará. Lo mismo ocurre con los grandes de Italia, mientras que parte de los nuevos Toscanos son de corte moderno  y parkeriano e incluso algunos Barolos, por suerte en el segundo seguimos encontrando el gran vino clásico que nos deleita y nos hace beber: uva, tierra y hombre , bonita trilogía que no sólo desde mi punto de vista, sino de una gran mayoría cada día más numerosa.
 
Pues bien, esta es parte de la introducción que he elegido para presentar esta sección, que en esta ocasión se titula “CATA Y RECATA” una sección que iremos intercalando entre las diferentes catas tanto de vinos como de bebidas u otros productos, solos o en armonía un tanto gastronómica.
 
El porqué quiero hablar de este vino, porque me parece uno de los grandes de España, un vino que desde que nació se mantiene fiel a sus principios, marcados por esta trilogía que es la base y madre de todo vino que quiera expresar algo.
 
Alguien dijo no hace mucho que este vino es “el Romanée Contí Español” y la verdad y con todo respeto y distancia, la calificación no me parece nada errónea, sino que lo que intenta es calificar un vino muy nuestro.
Este vino nace de uvas muy mediterráneas, en un viñedo que forma parte de la historia de España, viñas de las que Reyes como Carlos I y Felipe II ya se deleitaban con el zumo de las uvas de estas viñas del Monasterio de Poblet
 
Este vino  demuestra que de nuestra uvas también se puede hacer un gran vino, donde las Cariñenas (Mazuela), Garnachas, Monastrells, Samsó y la exclusiva Garró, nacidas de finas pizarras, cosechadas, fermentadas y criadas con sumo esmero dan como resultado una armonía en su conjunto que podemos calificar como de excepcional………..un gran vino mediterráneo…..que por suerte tenemos algunos más.
La cata que presentamos es la del primer vino que salió al mercado la cosecha del 1997, cosecha que en algunas zonas de España fue de las más difíciles y complicadas con unas calidades medias bastante bajas. No es el caso de este Grans Muralles, 97, cuya calidad sigue y seguirá por bastantes años más.
 

“ Grans Muralles, 1997”

 
De color granate oscuro con ribetes claros, típicos de su edad.
En nariz es un vino generoso y cálido que expresa aromas amables de pan tostado, especias, frutos rojos y negros de bosque y un fondo de cuero fino.
 
En boca tiene una entrada suave y golosa, con cuerpo y sedoso, de taninos fundidos y frutales, con estructura, acidez equilibrada y aromas que recuerdan a las frutas negras maduras y las especias como: clavo y nuez moscada.
 
Largo en post-gusto donde marca u elegancia y equilibrio, es aquello que se dice de que ……..los grandes son los que vuelven.
 
 
 
 

Nota de bodega y cata

  • D.O.: Conca de Barberá
  • Finca: Pago de Grans Muralles, de 32 ha.
  • Uvas: Mazuelo (Cariñena), Garnacha tinta, Monastrell , Samsó y Garró.
  • Rendimientos: 3.000 kg/ha.
     
  • Se aconseja decantar de forma suave y servir en copa cáliz.
  • Temperatura de servicio: 16ºC (para tomar a 18ºC)
  • Gastronomía: en general todas las carnes rojas i negras son ideales, pero en el punto que está yo aconsejaría más las carnes blancas, horneadas o salseadas como ternera y como lo encuentro ideal es con las aves, como faisán, becada, etc. Sin olvidar el clásico mar y montaña.

 

Juan Muñoz Ramos