Solid de ATM, "complicidad, rareza, elegancia"

Beber el vino…………? Mejor comer vino, no? , en este caso un Cava. Suena un poco raro, pero gracias a la unión de dos familias esto ya es una realidad.

Hablamos de las investigaciones llevadas a cabo durante años de la familia Roca (Celler de Can Roca) con su excelso Sommelier como es Joseph (Pitu) para los amigos y de la segunda familia como es la de Agusti Torelló Mata, en este caso Agustí, como enólogo

Pues bien estos dos profesionales se pusieron manos a la obra junto con la fundación ALICIA y han conseguido después de muchas pruebas un cava sólido, que por legislación no se puede llamar cava, pero que en realidad es eso, un Cava texturizado, con aspecto de elegancia gelatinosa, brillante y de un sabor sorprendente.

Una de las cosas que más sorprende es que este producto (SOLID) mantiene y eleva la espuma cuando lo pones en una copa, en realidad te comes la espuma…….las burbujas, en una noche como la de fin de año tiene un punto de atrevido, de diferente incluso de lujurioso.

Estos adjetivos se reafirman cuando el SOLID blanco lo tomas con una ostra aderezada con pan de especias, curry, etc. Es sublime y te transporta a la época de las fiestas gastronómicas romanas, eso si, marcadas por la elegancia. Pero aún sigue la sorpresa cuando el rosado lo pones en la copa en unión de unas fresas, junto a una pequeña porción de azúcar de caña…..un poco de pimienta……,al ingerirlo una suave impresión te impregna todos los sentidos, incluso los instintos……..con una sensación de seda……suavidad……..tacto sutil……..incluso ....pasión.

Bueno dejaremos ya las ambigüedades, que repito, son ideales para entender este producto y nos centraremos en los dos SOLID, el blanco, ideal para los aperitivos, mariscos e incluso cócteles y el rosado para las frutas rojas silvestres, las fresas, etc.

Realmente es una novedad a nivel internacional, tanto el producto en si, como el hecho de comerse un vino, de tomarlo con cuchara, de mantenerlo en la boca durante un tiempo con el fin de sacarle un sinfín de sabores y aromas que nos dejan impresionados. Aunque yo como un remedio para olvidar esta crisis, prefiero volver a los adjetivos anteriores y jugar a la ambigüedad.